miércoles, 3 de noviembre de 2021

Resumen vídeo: "LAS SALES MINERALES Y SUS FUNCIONES EN LOS SERES VIVOS"

 Se denominan sales minerales a aquellas moléculas de tipo inorgánico que en los organismos vivos pueden aparecer disueltas. Estas sales realizan procesos fundamentales para el organismo como la actividad muscular, el metabolismo y el sistema inmunológico, y por eso es importante incluirlas en nuestra dieta.

Ahora vamos a hablar de algunas sales minerales:

-Calcio: es el mineral que se encuentra en mayor cantidad en nuestro cuerpo, es muy importante sobre todo para los niños en periodo de crecimiento, para las mujeres, y para la formación del esqueleto. También actúa como regulador de los latidos cardíacos y favorece la coagulación sanguínea. Se encuentra en su mayoría en lácteos, pero también en frutas y verduras.

-Hierro: estimula el sistema inmunitario y procura al cuerpo la energía para funcionar cuando la cantidad de hierro contenida en el cuerpo es insuficiente(anemia). Se encuentra en frutas, verduras, en la yema del huevo y en las carnes.

-Magnesio: el magnesio es fundamental para la transmisión del estímulo nervioso y el metabolismo, tiene características compartidas con el hierro y el calcio. Encontramos el magnesio en las hortalizas, el pan, el queso, la carne, el pescado y la leche.

-Fósforo: es el segundo mineral más abundante en el cuerpo humano, es el responsable de de que nuestros huesos y dientes sean fuertes, aunque también refuerzan las uñas y el cabello. Combate la fatiga, regula la temperatura corporal y favorece el crecimiento y la reconstitución de los tejidos corporales. Es fundamental para el correcto funcionamiento de los músculos como de los nervios. Lo encontramos principalmente en las legumbres, el pan integral, las nueces, los productos lácteos, y también en las frutas y las verduras.

-Potasio: permite al cuerpo mantener un buen grado de humedad, favorece la eliminación de las toxinas, por lo que contribuye a mantener una piel limpia y sana. Encontramos el potasio en las frutas y las verduras, aunque también en las nueces.

-Sodio: encontramos el sodio en la sal de cocina, y en otros alimentos de origen animal.


martes, 2 de noviembre de 2021

Investigación sobre Domingo de Orueta y Duarte, y la historia de los terremotos en Málaga.

 

DOMINGO DE ORUETA Y 


DUARTE


Domingo de Orueta y Duarte nació el 24 de enero 

de 1862 en Málaga, España, y falleció el 16 de 

enero de 1926.


FORMACIÓN



Domingo Orueta Duarte realiza en Málaga sus estudios primarios y los de perito químico, ampliando conocimientos en Inglaterra. En 1880 ingresa en la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid, carrera que finaliza en 1885 como el número uno de su promoción.

Siendo aún estudiante, en diciembre de 1884, tuvieron lugar una serie de terremotos en Andalucía, que afectaron especialmente a Granada y Málaga. Orueta se encontraba pasando sus vacaciones invernales en la casa familiar malagueña y tuvo oportunidad de conocer directamente sobre el terreno los daños producidos por los seísmos. Con un permiso especial del Director de la Escuela de Minas, Orueta realizó un informe en el que destaca ya la relación de lo ocurrido con las características geológicas de la zona, muy poco conocidas en esos momentos. Este informe fue presentado en la Sociedad Malagueña de Ciencias y en la Sociedad Española de Historia Natural.

Descubrimiento de platino en Ronda (España)



El 30 de octubre de 1915, presenta en el Instituto de Ingenieros Civiles, ante una audiencia muy selecta, el gran hallazgo realizado durante sus investigaciones en Ronda (en colaboración con Santiago Piña de Rubíes, del Instituto Nacional de Ciencias): el descubrimiento de platino en España. Haciendo gala de una gran generosidad, Orueta pone sus resultados a libre disposición del Estado, hecho que fue profusamente alabado y comentado en todas las esferas científicas y públicas del país. La noticia de este descubrimiento despertó el interés del Rey Alfonso XIII, quien encargó a Orueta un estudio detallado desde los puntos de vista económico y estratégico, pues además del platino existían indicios de cromo y níquel, utilizados en la fabricación de armamento y que España importaba de otros países. Para ello se incluyeron en los presupuestos del Ministerio de Fomento correspondientes a 1916 y 1917, respectivamente, la cantidad extraordinaria de 150.000 pesetas para hacer frente a las investigaciones.



HISTORIA TERREMOTOS EN 


MÁLAGA

En un apresurado recorrido cronológico, y aunque podemos afirmar que en la Málaga islámica también tuvieron lugar tales fenómenos, hay que esperar a la narración contenida en los documentos posteriores para realizar una historia más completa. Especialmente intensos fueron los terremotos padecidos en 1494, 1497, 1522, 1581, 1680, 1722, 1755, 1767, 1804 y 1884. Entre ellos destacaron sobre todos los de 1680, 1755 y 1884, en donde el número de muertos y heridos alcanzó cifras importantes, con el colapso además de buena parte de las edificaciones tanto en la ciudad como en los pueblos cercanos.

Hoy día sabemos que Andalucía se encuentra en el extremo meridional de la placa euroasiática, en claro enfrentamiento con la norteafricana por la compleja actividad tectónica de las fallas, las cuales mantienen en esta zona un riesgo significativo de actividad sísmica. Unos sismos cuyas isosistas podríamos concentrar entre el sur de la provincia de Granada y la Axarquía malagueña.

No obstante, hace siglos nada de esto era sabido. Los escasos conocimientos científicos hacían pensar que la causa esencial de tales fenómenos era un «justo castigo divino por los desvaríos de los hombres». La doctrina oficial de la Iglesia buscaba una explicación providencialista ante la general ignorancia sobre la dinámica de estas fuerzas naturales.

En general, el estudio de los agentes causales de los terremotos hasta el siglo XVIII se basaba en los filósofos griegos y en la búsqueda que aquellos hacían de los principios de la naturaleza. Entre los presocráticos y materialistas pluralistas destacaron personas, como Empédocles, quienes consideraban que los principios irreductibles e inmutables del cosmos se hallaban en los cuatro elementos tradicionales: tierra, agua, aire y fuego. El desequilibrio de dichos elementos y la supremacía del fuego sobre los demás producían el sismo.

El subsuelo se hallaba distribuido en diferentes pisos, encrucijadas, calles, sótanos, fosas, lagos y dilatados abismos. Allí se depositaban «aguas impregnadas de varios azufres, betunes, sales, azogues y otros materiales». La exhalación de humos y vapores de semejantes sustancias hacía el resto.

Sin embargo, análisis tan peculiares ante lo humano y lo divino comenzaron a cambiar a partir del siglo XVIII. La llegada a nuestro país de los movimientos ilustrados propiciaron actitudes de mayor rigor incluso entre el propio clero. Las investigaciones de Buffón en su obra “Las épocas de la naturaleza” y del británico James Hutton sobre el origen de las rocas a finales de siglo se difundieron con rapidez.